CAPÍTULO 1



Frío… Eso era todo. Podía escuchar las gotas de lluvia cayendo pesadas contra una ventana, no había luz, ni color y la oscuridad… Era fría y pegajosa.  Niebla espesa y densa hacía que mis miembros de sintieran pesados y adormilados al límite de quedar inservibles. Me desplomé en el suelo; mis párpados se sentían pesados y mantenerlos abiertos era complicado, así que me rendí y los deje caer. Pude sentir el frío contra mi mejilla mientras gotas de agua que caían contra  mis pies ascendiendo por mis piernas, de un momento a otro, todo ruido que se hallaba en la habitación, cesó, abrí mis ojos para intentar ver algo pero lo único que pude ver fue oscuridad y el murmullo del silencio. Estaba demasiado silencioso como para sentirse en calma, demasiado quieto como para ser tranquilo, pude sentir como mi respiración se escuchaba pesada y ruidosa, cerré de nuevo mis ojos para restaurar mi calma, entonces lo escuche…
Un disparo
Desperté con el pulso a millón y la respiración entrecortada, me faltaba el aliento y me era difícil moverme, las sábanas de algodón me aprisionaban y  la tela blanca rasguñaba mi piel sensible. Logré llegar a la ventana con pasos torpes y abrirla para dejar pasar un poco de aire, saque mi mano derecha todavía algo lánguida por el gélido cristal y la deje allí unos minutos hasta que recupere la movilidad y mi pulso se restableció. Me estiré y caminé hasta el baño cerrando la puerta con pestillo; Abrí la ducha y sentí el agua helada contra mi espalda calándome hasta los huesos y poniéndome la piel de gallina; poco a poco el agua se iba calentando y a medida que esta aumentaba, mi tensión perdía intensidad.
Me volteé y cerré los ojos deleitándome del agua y enjuagando mí  cabello, entonces sentí algo, algo extraño, alguien más, me giré para ver que sucedía y pude observar una sombra, la silueta de alguien se encontraba allí, cerré los ojos y cuando volví a abrirlos me di cuenta que no había nada, abrí la puerta de vidrio y pude ver que la habitación estaba vacía, me recosté contra la pared del baño y respire profundo tres veces y salí.
Me paré frente al espejo peinándome mi cabello rubio cobrizo, lo suficientemente raro como para no ser común, nada nada común, toda yo soy fuera de lo común, comenzando desde mis ojos, densos de pestañas  y tan verdes que muchos los describirían como falsos, como es el caso de mi padre, él decía que era una bendición, no todos tenían ojos tan bonitos, yo asentía pero igual me sentía escéptica, pues no creía que fuera una bendición era más como…. Un castigo.
Me puse una camiseta  y unos Jeans, generalmente las chicas deben usar falda, pero es demasiado tedioso, es muy larga y fea, pero unas cuantas veces al mes podemos usar pantalones nada ajustados, pues no podemos vestirnos como ellos. Los Innombrables. Se hacen llamar así porque cada vez que mencionas su nombre te toman como traidor por medio de los micrófonos que están en todas partes de la ciudad. Los chicos decían que te torturan hasta que te declaran inocente o en su defecto te desterraran y nunca podrías volver a pisar territorio civil. Y aunque eran de esas cosas para asustar a los niños, parte de toda mentira siempre va a ser verdad.
Magled, mi país, se divide por estados, cuatro en total: la zona civil, la zona militar, la zona muerta y la restringida por la radiación. La zona militar se divide en dos sectores, este y oeste, y la civil en cinco en la parte sur del país, mi familia y yo nos encontramos en la tres llamada Strayland.
La zona civil la ocupan aquellos habitantes que trabajan como constructores,  vendedores, cocineros, conductores del tren y trabajos cotidianos que no requieren educación avanzada. En la zona militar habitan aquellos que deciden unirse a sus fuerzas para proteger nuestra comunidad, o también para continuar sus estudios para ayudar con innovaciones tecnológicas; La zona muerta es donde se encuentran los innombrables, los desertores, que ocupan el resto del territorio sin contar la zona restringida después del Eclipse, fue una guerra donde los Oscuros (el verdadero nombre de los innombrables) se hicieron notar y las fuerzas de los guardianes  lucharon contra ellos desde ello, desde entonces les llaman vulgarmente la luz.
¿Cuáles son los requisitos para poder elegir nuestro destino?
 Tener  16.
Al terminar la secundaria media se tienen dos opciones, una, la más segura de ambas, es seguir tu vida como civil y casarte con uno de los candidatos genéticamente compatibles y tener descendencia, conseguir un trabajo aprobado por nuestro sector y si eres afortunado tal vez parte del consejo de la ciudad, eso si eres chico, si eres chica eres condenada a vivir tu vida atada como una ama de casa sin opciones, ¿condenada? ¿Atada?, si, palabras muy grandes, pero muchas veces así se siente. La otra opción es convertirse en un guardián, ambos géneros lo puedes hacer, pero si fuera tan sencillo todas tomaríamos la decisión sin dudar, pero no es así. Uno de los requisitos para ser un guardián es aprobar todas las pruebas, y tener un buen desempeño, demasiado bueno si no quieres ser desterrado, dicen que las pruebas son brutales, y que por eso muy pocas mujeres se arriesgan a tomarlas. Otro de los requisitos de las pruebas es tener la certeza que no tendrán compañero sentimental, pues aunque  los soldados también los emparejan con  chicas civiles, las chicas que son soldados no son la definición para  buena madre, que es la única razón aparente del matrimonio, es ridícula esa afirmación, pero es cierta.
¿Pero para que es necesario tener a alguien a tu lado?, ni siquiera encuentro el objetivo de tener un vínculo con un completo extraño, pero es mi palabra contra la de los demás. Es claro que no encuentro atractivo nada de este sistema pero aun así, mi madre espera mucho de mí, pero ella no lo sabe, nadie lo sabe, y si no lo digo tal vez no será del todo cierto y no la desilusionaré desde antes, pues tal vez, solo tal vez cambie de opinión.
Existe otra opción, pero menos optada es convertirse en un traidor, unirte a los oscuros. Aunque suene raro hay algo en ellos que me genera curiosidad, como si quisiera ver tan solo un vistazo, pero sé que es ridículo pues mi vida está ligada a la justicia, y no al mal.
Ya fueron meses desde que me dije que tendría que escapar de aquí, podría decirse que nunca estuve más decidida en mi vida, pero ahora temo que esa decisión hubiera sido infantil, y que no hubiera pensado en las consecuencias que eso traería, pero trato de pensar  claro, que esa sería mi decisión, y que no sería una cobarde.
En dos días se realizará la selección, todos están frenéticos, pero no tanto las chicas, ellas siguen hablando tranquilamente, como si el futuro de sus vidas no pendiera en una sola decisión; Pero, ¿por qué sucede? Porque no nos caracterizamos por el riesgo y el coraje. Su lema podría ser “No salgas de tu zona de confort a lugares desconocidos donde la esperanza puede morir”. Mamá bien podría tejerlo en un cojín, pero yo, no estoy de acuerdo, no es con razón con lo que actúan, es cobardía, y sería una gallina si llego a quedarme aquí.

Salí de casa después de tomar el desayuno, el olor a rocío fresco predominaba y el cielo gris se asemejaba a mi estado de ánimo. A unos metros estaba la estación del tren donde los estudiantes se transportan a la escuela. Era un edificio grande con un gran reloj análogo en su fachada de color crema y detalles de color plata.
El tren estaba abarrotado de jóvenes, los chicos con pantalones y camisetas estampadas y las chicas con faldas blancas o colores pastel, la mayoría no se arriesgaba  a usar pantalones, son demasiado varoniles para ellas, es ridículo.
Tomo asiento al lado de Daniel, un chico que conozco desde primer año, que si no estuviera prohibido tener interacción cercana con el otro género le llamaría mi amigo, los chicos y las chicas deben tener poco contacto aun si fueran hermanos. El año pasado capturaron a una compañera por estar encerrada con su hermanastro en el sótano de su casa, muchos dicen que  compartían sustancias prohibidas, y que después de encontrarlos los exiliaron. Por eso me da un poco de miedo interactuar con él en público, pero aun así somos bastante cercanos.
- Hola – Dice con una pequeña sonrisa – ¿Cómo estas Lizzie? -
- ¿No crees que soy lo bastante grande para ese apodo? – pregunté con una sonrisa discreta.
- No lo creo – respondió con un guiño – No eres más grande que yo – Sus ojos brillaban, eran hermosamente grises en un tono plata y tan cálidos como un rayo de sol.
Me ruboricé un poco pero seguí con mi punto.
- Es imposible serlo – Dije poniendo los ojos en blanco – Muy pocos son tan altos  como tú -
- Eso dices porque eres bajita y no quieres admitirlo – Media 1,65 no era tan bajita.
Le di un empujón con el codo
 - Quieren calmarse – dijo Carrie a nuestras espaldas
- ¿Y qué más da? – respondí encogiéndome de hombros
 - Ja ja, muy graciosa, lo dice la chica que casi se muere cuando miro un segundo más a algún chico – Dijo con una sonrisa
La mire ceñuda. Carrie era mi mejor amiga, con quien hacíamos “cosas de chicas” o así llamábamos a nuestras extrañas noches juntas, que consistían en ver la gente pasar e  inventar una historia completamente fuera de lo común, o permitirle que me hiciera peinados extraños con fijador, pero a pesar de todo eso lo que nos unía mas era la lectura, pero no libros normales, no, los prohibidos, los que narraban las historias extraordinarias y te llevaban fuera de este planeta, que eran explícitos con sus palabras y sin necesidad de ocultar nada.
- Y a que debemos este acto de rebeldía – preguntó Carrie tomando asiento frente a nosotros
- Me dijo bajita – dije cruzando los brazos y dándome cuenta que había olvidado mi abrigo  
- Creí que ya lo sabias – dijo con una sonrisa maliciosa, mientras yo le lanzaba cuchillos con mis ojos.
- Toma – Dijo Daniel poniéndome su abrigo en mis hombros, me congelé en el momento y busque la mirada de Carrie para buscar algo de apoyo.
- Gracias – dice apenas con un susurro, me sentí incomoda y avergonzada, de que no sé, pero sentí el calor invadiendo mis mejillas, aunque sólo podía ser miedo.
Después de un silencio bastante incomodo Carrie habló.
- ¿Cómo te sientes?, digo el jueves son las elecciones y mañana darán los resultados de las pruebas de compatibilidad. – Dijo mirándome fijamente - ¿No estás ansiosa?
Suspiré
No podía decirle a nadie mis intenciones, ni siquiera a Carrie, Pero en ocasiones creía ya lo sabían, que todos lo sabían… Pero eso era imposible, pues me había comportado de manera ejemplar todos estos años como para que sospechen de mí, lo único fuera de lugar en mi vida era Daniel, y los libros pero era imposible abandonarlos, pues todas esas historias míticas me despertaban y transportaban a otra época, a otro lugar, donde se podía ser feliz, donde había opción.
Y el conflicto de quedarme aquí  es el conseguir pareja, porque compartir el resto de mi vida con un completo extraño y aun así actuar como si no lo fuera. Sin contar lo de criar niños, ese sería otro problema, otro muy grande que no creo que pueda resolver.
-  Eh, si eso creo – rompí en silencio, pero sin convicción.
Carrie dejo de mirarme  y empezó a parlotear.
Pero Daniel… sentía su mirada, no era necesario que hablara, sentía que me compadecía, solo con la mirada, pero era tan irreal como que supiera mis decisiones, pero entonces una pequeña voz en mi cabeza hablo y dijo lo que había estado pensando todo este tiempo:
Él lo sabía.
Negué con la cabeza y mire por la ventana.


En clase nos enseñan sobre la historia del país, matemática y química básica y restos de biología, la verdad no es nada formativo, si tú quieres aprender algo de verdad, tienes que salir de aquí.
Estaba anotando alguna ecuación cualquiera en mi cuaderno, cuando un grupo de murmullos se agruparon tras de mí. A lo largo de los años aprendí a ignorarlo, que solo son niños en busca de diversión.
Entonces sentí que algo cayo en mi brazo derecho era pequeño y húmedo, me gire para ver que era. Bolas de papel. Qué asco. Respiré  profundo un par de veces y continué escribiendo.
Si no hablas se aburrirán, si no respondes no sucederá nada. Me repetía como mantra mientras trataba de concentrarme en la maestra. Pero era imposible cuando un grupo entero de personas tratan de llamar tu atención, volando a mi lado un avión de papel ganaba  mi atención, lo abrí y lo leí.
“Y entonces Boggy y su príncipe azul, vivieron felices para siempre en el espacio, con sus hijos aliens”
Eso era demasiado, respiré una vez más, y apreté los puños concentrándome en la presión de mis uñas en  la carne de mis manos.
Escuché un coro de risas y luego una voz burlona que conocía bastante bien.
- ¿Dónde está tu príncipe azul, rarita, o el tuyo es verde? – Dijo la voz tras de mi
Ya no podía soportar esto, no podía, y si me quedaba allí lo único que conseguiría sería una expulsión por comportamiento rebelde por pegarle a ese niño, dos días antes de terminar.
Así que decidí salir del aula y buscar el jardín. Corrí lo más rápido que pude, tratando de escapar de todas las paredes grises y las luces fluorescentes. Las dos escuelas que existen en la ciudad son demasiado extensas y protegidas, y es imposible que todos los estudiantes conozcan todos sus pasadizos, por eso me dirigía allí, donde podía respirar aire fresco y pensar cómo actuar. Al llegar inhalé fuertemente y me deleité de los pobres rayos de sol que habían en estos días de lluviosos, el cambio de gris a verde hacía que me sintiera un poco más ligera, pero no lo suficiente.
Eso  no era nada, ellos no tienen ningún poder sobre ti, me dije una y otra vez.
Estúpido apodo. Solo por ser diferente. Suspiro. Quisiera que me diera igual, que no me importara, que no tuvieran razón sobre eso, pero no es así.
Desde pequeña él no ser morena con ojos oscuros  ha sido un martirio para mí, lleno de burlas y rechazo; Todas las chicas de mi escuela lucen así, unas más guapas que otras, aunque no me importe mucho, a pesar que  aquellos que afirman este hecho, no lo son,  y es verdad aunque no tenga que ver, y yo con mis ojos extravagantes y  cabello rubio,  siempre sería un punto entre multitudes.
Muchas veces me preguntaba porque no tenía los ojos color ámbar de mi madre o su hermoso cabello oscuro, pero a veces trato de pensar que es por algo, aunque suene ridículo.
Tomé mi último respiro de aire fresco y me dirigí de nuevo al aula de clase.
Después de sentarme en mi escritorio y sentir las miradas de todos hasta que al final de la clase la maestra me pidió que me quedara cinco minutos más.
- Eso fue un acto de indisciplina –dijo en un tono conciliador y con una mirada preocupada.
Suspire, quise decir que eso era mejor que le despedazara la cara al chico pero preferí quedarme en silencio y mantener la cabeza gacha. 
- Elizabeth, tu comportamiento es ejemplar, me sorprende enormemente esta reacción – dijo subiendo los codos en la mesa – No lo notificaré a tus padres, pero eso no significa que no lo haga en tu informe escolar, lo lamento pero el sistema lo dicta así, no puedes volver a comportarte así, ¿entiendes? – termino con un suspiro.
Bueno, pudo haber sido peor. Vi que ella busca una respuesta 
 - Si señora – dije monótonamente
 - Bien, puedes retirarte – dijo retirando los codos.
Salí del aula y me encontré con Carrie.
 - ¿Qué paso Lizzie? – preguntó con expresión preocupada, este año solo compartíamos dos clases.
Nunca más la vería, ella sería un fantasma del pasado y nada más. Al pensar en esto me llené de nostalgia, tener la certeza que voy a perder su presencia, es poco apaciguador, pero tengo que ser fuerte si voy a unirme a ellos. Además siempre había sido egoísta, por qué no serlo ahora.
Me di ánimos en mi mente y hablé con toda la arrogancia posible.
 - Nada que no pueda controlar – Le respondí guiñando un ojo.
Me miró ceñuda y suspiró dándose por vencida. A ella le molestaba que dijera eso, pues sabía que no era verdad, yo también. Pero nunca lo admitiría.
Caminamos en silencio a la cafetería abarrotada de estudiantes, con miedo a romper esa falsa calma que existía en ese momento
-Hola – dijo Daniel sentándose en  frente mío, aun llevaba su abrigo y a pesar que su sonrisa destilaba tranquilidad y serenidad, sus ojos eran otra cosa, estaban  preocupados y curiosos, él sabía  que había sucedido. ¿¡Como rayos siempre se enteraba de lo que me sucedía!?
 - Hola - dijimos al tiempo Carrie y yo.
 - Como están – dijo suspicaz
 - Bien  - dije  antes que Carrie hablara sobre algo de lo  que no sabe nada.
Me miro arisco, abrió la boca y la volvió a cerrar, quería decir algo, pero… ¿Por qué no lo dijo?
El resto del día estuvo igual de pesado, varios exámenes y proyectos por entregar, esto era ridículo, la mayoría se quedaría aquí y no sería necesaria toda esta parafernalia.

Cuando baje del tren aspire el aire fresco; Un toquecito de humedad en mi nariz indico que estaba a punto de llover. Solo faltaba  un día, y la única cosa en mi vida de la cual tenía certeza, escapaba de mis manos.
Miré mi hogar, su tejado marrón lleno de hojas, la fachada descolorida y con toques de suciedad en las esquinas y las ventanas con cortinas color acre; entonces miré a mí alrededor y vi cada una de las casas continuas a la mía, todo era igual, común, mundano, simple; y todo esto podía ser mi realidad. No podría ser tan malo. La incertidumbre me carcomía y quería alejarme de la realidad, pero no podía. Esta era mi realidad.
Puse una sonrisa para mis padres y entré a la casa.
Saludé a mamá y besé su mejilla.
- Hola Lizzie, ¿Cómo estuvo la escuela? – dijo mientras hacia la cena.
- Pesada, aburrida y eterna – pasé mi mochila del hombro derecho al izquierdo y subí las escaleras y me dirigí a mi habitación.
Luego de cenar  y hablar como se debía hacer todos los días con mis padres, volví a subir y me desplomé en el colchón justo antes de quedarme profundamente dormida. Esto era mi vida, cosas mundanas y repetitivas todo el tiempo, sin  riesgo y sin adrenalina, no era mala, pero aun así no era lo que quería ser, sí siquiera supiera lo que quería.

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